lunes, 7 de febrero de 2011

El recorrido

Hoy en unos de mis momentos de ansiedad, supliqué a Dios que el tiempo pasara rápido, porque solo el tiempo tiene la respuesta a todas mis preguntas y con ello terminaría una larga espera y esta angustia que cargo a todas horas.
Hoy me sentí como si estuviera caminando cuesta arriba de una enorme montaña, en donde la neblina y la obscuridad generada por los enormes árboles no permiten el paso de los rayos del sol, no me permiten ver hacia donde me dirijo, solo logro ver las hojas secas que voy dejando atrás, de repente me tropiezo con enormes rocas que encuentro en el camino, algunas son tan grandes que provocan que caiga, el temor de no  saber que es lo que sigue, me grita al oído que me detenga  y no continúe, pero cierro los ojos y recuerdo que en algún lugar hay gente que esta ansiosa por que pronto llegue a la cima en donde me estarán esperando, y es lo que me impulsa  a seguir adelante, agarro fuerzas y me tomo de lo primero que encuentro para sostenerme e iniciar nuevamente el camino.
Continuo en  el camino que creo es el que me llevará finalmente a la cima de la montaña, ese lugar tan anhelado en donde podre mirar hacia abajo y sentirme orgullosa por haberlo logrado. Sin duda el recorrido es el más doloroso porque es un recorrido en donde no sabes si has tomado el camino correcto, si después no te arrepentirás de haber tomado una decisión, no sabes si esa enorme montaña tiene un fin, que tan alta es y la pregunta final, no sabes si al final de todo valdrá la pena todo el esfuerzo.
Pero como en la vida no hay respuestas a estas preguntas, no me queda más que confiar en que cuando Dios te quita algo, es para abrirte los brazos y darte algo más grande. Espero estar haciéndolo de la mejor manera, espero que el recorrido que he hecho me acerque cada vez más y que poco a poco el camino sea más claro. Con fe, se que lo lograré.

Si me lo hubieran dicho no lo hubiera creído

Cuando inicias una relación con tanta alegria, con tanto entusiasmo y con tanta ilusión nunca piensas en que algún dia tienes que dejar ir a esa persona que te ha hecho pensar en que es la persona ideal, la persona que desde pequeñas nos describen como el principe azul. Esa bella sensación de haber encontrado a la persona que siempre estará dispuesta a darte un fuerte abrazo y que sin necesidad de decir una sola palabra te comprende y no tienes que explicar lo mal que te sientes por que él sin preguntarlo ya lo sabe. Si uno  lo supiera creo que no nos atreveríamos a dar ese paso y arriesgarte a vivir una de las experiencias más dolorosas de la vida, vivir el proceso de un rompimiento. Es cierto que aprendes muchas cosas con esa persona, tambien él aprende de ti, pero hay personas que llegan a tu vida solo por un tiempo y despues de cumplir con su misión en tu vida, es tiempo de que se aleje....
Así pasó, él llego a mi vida desde que eramos pequeños, como suele suceder en los pueblos, coincidimos en TODA nuestra etapa escolar, aún conservo la fotografía en donde él era mi pareja en un baile de clausura del kinder, coincidíamos en los juegos de calle  y compartimos bellos momentos de sana diversión por que nuestras casas solo las separa una calle;  fue en la secundaria cuando por primera vez nos dimos cuenta que nuestros destinos se habían cruzado por alguna extraña razón, iniciamos el primer capitulo de nuestra historia juntos. Nuestra inmadurez nos alejo por 2 años y aunque coincidíamos en la misma preparatoria cada quien vivía su vida. Fue entonces que los planetas se alinearon y comenzó ese bello recorrido de 7 años en los que vivimos de todo, lo vi crecer, madurar, iniciar su vida laboral, vivimos momentos llenos de felicidad y de tristeza también, conocimos muchos lugares y personas, compartimos experiencias y aprendimos de ellas. Siempre fue uno de los principales pilares de mi vida,  una de las fuerzas que me impulsaba a seguir adelante cuando muchas cosas iban en contra mía.  Me animaba a seguir adelante cuando me había resignado a no continuar.  El cambio en mi vida laboral vino a cambiar nuestra relación, la distancia y la falta de comunicación empezaron  a crear murallas, unas enormes murallas que un día, no hace mucho ya no nos permitieron sentirnos cerca y que finalmente nos separaron.
Si hace unos meses hubiera leído estas líneas nunca me hubiera pasado por la cabeza que yo viviría algo así, porque estaba segura que dadas las pruebas en la vida, sabia que nuestro destino era estar juntos para siempre. Pero la vida te da sorpresas..... sorpresas que vienen a romper con sueños e ilusiones, que probablemente solo existieron en tu cabeza y esas señales que uno creía eran las respuestas solo eran coincidencias.
Hoy, que esto me ha pasado a mi aún no lo puedo creer, aún despierto y por milésimas de segundo pierdo la noción del tiempo y suplico que sea un horrible sueño para poder respirar profundamente y levantarme con la alegría que siempre solía tener.
Pero es una realidad con la que vivo todos los días, una realidad que duele porque inevitablemente cuando él se marchó se llevo una parte de mi, hay un hueco dentro de mi que seguirá ahí por siempre recordándome que alguna vez, en algún tiempo.... estuve completa..